Risa Murakami nació el 24 de mayo de 1991 en la prefectura de Kanagawa, Japón. Creció en un entorno familiar tradicional y desde muy joven mostró interés por las artes escénicas. Durante su adolescencia, combinó sus estudios con trabajos a tiempo parcial, lo que le permitió desarrollar una fuerte independencia y disciplina. Según entrevistas, su carácter reservado y su pasión por la actuación la llevaron a considerar una carrera en la industria del entretenimiento para adultos, un camino que tomó de manera consciente y planificada.
Debutó oficialmente en 2010, cuando firmó con un estudio importante de Tokio. Su primera película, lanzada bajo el sello de una reconocida productora, capturó la atención del público por su naturalidad y expresividad. En sus primeras apariciones, Murakami optó por roles que exploraban temáticas románticas y dramáticas, buscando diferenciarse de las tendencias más explícitas de la época. Este enfoque le valió críticas positivas de la prensa especializada y un crecimiento constante de su base de seguidores.
Para 2013, Risa Murakami ya era una figura habitual en las listas de ventas de DVD en Japón. Su capacidad para transmitir emociones complejas frente a la cámara la llevó a colaborar con directores de renombre, quienes destacaron su profesionalismo y adaptabilidad. A mediados de la década de 2010, su trabajo comenzó a distribuirse en plataformas digitales internacionales, lo que expandió su alcance a audiencias de América Latina, Europa y Estados Unidos. En una entrevista de 2016, mencionó que el mayor desafío fue aprender a manejar la exposición mediática sin perder su esencia personal.
Más allá de su carrera como actriz, Murakami incursionó en la fotografía artística y la escritura de blogs personales, donde compartía reflexiones sobre la industria y su crecimiento emocional. En 2018 lanzó una línea limitada de productos de cuidado personal, inspirada en rutinas de belleza japonesas tradicionales. Aunque estos emprendimientos no alcanzaron el mismo nivel de éxito que su trabajo actoral, reflejaron su deseo de diversificar su identidad profesional. Quienes la conocen de cerca la describen como una persona meticulosa, que estudia cada proyecto antes de aceptarlo y que valora profundamente el feedback de su audiencia.
A partir de 2020, Risa Murakami redujo gradualmente su participación en rodajes para centrarse en proyectos de producción y mentoría. Fundó un pequeño taller de formación para nuevas actrices, donde imparte clases sobre expresión corporal y gestión de carrera. En foros y comunidades de seguidores, se le reconoce por su honestidad al hablar de los altibajos de la profesión, incluyendo el estigma social que enfrentó al inicio. Su legado, según muchos críticos, reside en haber demostrado que es posible construir una carrera sólida en la industria sin sacrificar la autenticidad personal.